Porque la tecnología forma parte de nuestra cultura y todos tenemos derecho a acceder a los distintos bienes culturales.

Por otra parte, la tecnología afecta la vida cotidiana de todos, y todos tenemos derechos a elegir (y por lo tanto a conocer) los bienes culturales que usamos o consumimos, y convertirlos en una forma de generar puestos de trabajo.

Por eso la educación en tecnología no debe llegar sólo a los estudiantes que aspiran a ser tecnólogos, aunque una buena educación en tecnología contribuirá a generar en los tecnólogos una conciencia social tal que preferirían embarcarse en proyectos útiles a la sociedad, evitando hacerse cómplices en emprendimientos nocivos a la mayoría.

Asimismo estamos en plena revolución informática y, gradualmente, todos los grupos sociales en todos los países están siendo afectados profundamente por ella, unos como beneficiarios y otros como victimas.

Estamos accediendo a un nuevo lenguaje social y por ende cultural que, quien no “lo hable” será simplemente excluido del tejido social del desarrollo y el trabajo.

La sociedad de la información y la sociedad de la informática se dan la mano y juntas se imponen como herramientas del mundo de hoy. Como tales no sólo debemos aprender a usarlas sino enseñar a usarlas.

Sólo podrán aprovecharla plenamente los individuos que dominen nuevas tecnologías de comunicación y elaboración de información, y las economías que participen de alguna manera en la investigación, el desarrollo y la manufactura de los nuevos medios de comunicación y elaboración de información.

Los demás quedaran irremediablemente relegados, con lo cual la brecha entre ricos y pobres, informados e ignorantes, se agrandará con consecuencia trágica.

En una democracia, que los efectos beneficiosos de la revolución tecnológica informática sean mayores que los nocivos, depende de los intelectuales, docentes, técnicos, humanistas, artistas, otros trabajadores, administradores y estadistas. O aceptamos el desafío o formamos para la exclusión.

Educación para el trabajo con tecnologías

En cuanto al objeto de facilitar salidas laborales, es importante considerar tendencias como la del autoempleo para el cual es clave la educación para el trabajo con tecnologías.

Objetivos e instrumentos principales

Fundamentos:

Teniendo en cuenta distintas dimensiones de la realidad del país y del sistema educativo, visualizamos los siguientes objetivos principales:

a) Crear y desarrollar la malla curricular en tecnologías y trabajo con tecnologías, para una formación en carreras de Técnico Superior de nivel terciario.

Los programas propuestos surgen de una investigación de las necesidades más urgentes en el campo de la formación en tecnología.

Igualmente, es importante que el sistema ofrezca formación para el trabajo con tecnologías tradicionales, que es necesaria y no es incompatible con la formación tecnológica en otras disciplinas: se siguen y se seguirán necesitando electricistas y maestros mayores de obra, por ejemplo.

b) Capacitar mano de obra disponible para el mantenimiento y desarrollo de nuevas tecnologías

  1. Es fundamental priorizar la formación y capacitación de docentes para la enseñanza de tecnología en el nivel terciario.
  2. Es necesario asegurar la formación de técnicos y tecnólogos. De donde se deduce la importancia de buscar articulaciones entre el sistema formal y el que se conoce como de formación profesional, la necesidad de reconstruir o convertir la modalidad de enseñanza para este sistema a distancia propuesto.
  3. Asegurar la reconversión de mano de obra. Esto nos esta diciendo que la educación en tecnología y para el trabajo con tecnologías esta también vinculada a la educación para adultos

Este proceso se realizará priorizando los mecanismos de descentralización más racionales en cooperación con cada gobernación o municipio, y la relación con las empresas pequeñas y medianas, las ONG y todo tipo de entidades Nacionales o Internacionales.

 

1. Estructura

Enseñanza
primaria

Enseñanza
Secundaria
Formación Terciaria
  Ingresan con título
de la Educación Media
INSTITUTO TÉCNICO SUPERIOR
AUDIOVISUAL A DISTANCIA
TERCER MILENIO
Primer año Segundo año Tercer año

El Instituto Técnico Superior TERCER MILENIO es una unidad pedagógica integral que tendrá una duración de 3 años.

Al final del periodo obligatorio para el nivel Terciario, los alumnos obtendrán la certificación de una carrera técnica a nivel terciario con el titulo de Técnico Superior (acorde con las opciones del Sistema Educativo Nacional-Ley general de Educación, y Res.237/04)

Además de lo ya apuntado el concepto de educación para el Nivel Terciario a distancia deberá cumplir con los siguientes requisitos:

Se deberá integrar año por año teoría, práctica y formación para el trabajo. La formación con tecnologías para el trabajo deberá comenzar en el segundo año.

Dentro de los laboratorios se deberá dictar no sólo práctica, sino también la teoría que le da fundamento. Asimismo, en las aulas virtuales no solo se impartirán teorías, sino también la práctica correspondiente.

Se establecerá un sistema dual con un periodo de pasantía por la práctica.

V.-Trabajo a Desarrollar

  • El sistema curricular en sentido amplio.
  • El diseño institucional
  • El desarrollo de herramientas pedagógicas especificas para el proyecto, clases filmadas y materiales didácticos impresos.
  • TALLERES Y PASANTÍAS

C. FUNDAMENTACIÓN

  1. Justificación del proyecto
  2. Encuadre de la propuesta Instituto técnico Superior para el Nivel Terciario

Objetivos

  • Generar un modelo pedagógico viable, alternativo a los ya existentes, adaptado para la educación audiovisual a distancia.
  • Formar ciudadanos que logren desarrollar un pensamiento crítico y flexible.
  • Que posean una buena formación en ciencias básicas, ciencias sociales y tecnología para el trabajo.

JUSTIFICACIÓN DEL PROYECTO

Ante el panorama anterior TERCER MILENIO realiza esta propuesta del Instituto Técnico Superior, a fin de potenciar la calidad de los aprendizajes en esta área decisiva para el desarrollo de la nación y aceptando el desafió de sumar propuestas formativas que consideren los profundos cambios en la organización productiva y en la estructura de las relaciones sociales.

Cada sociedad se inserta diferencialmente de acuerdo a la respuesta que pueda dar a las exigencias de productividad y competitividad que este contexto exige.

Estas transformaciones conllevan nuevos tipos de organización de los procesos de producción y del trabajo y formas inéditas de estructuración de las relaciones sociales.

Esto supone la aparición de nuevos conocimientos y habilidades, de modelos innovadores de organización y gestión productiva y socio laboral, de lógicas diferentes de relación social y de nuevos requerimientos de formación.

En este contexto se requiere que los ciudadanos adquieran un protagonismo creciente a fin de apropiarse de roles y espacios que implican, entre otras cosas, profundas transformaciones en las concepción y organización de la formación, a fin de mantener un contacto fluido entre las demandas de este escenario renovado, las instituciones educativas de nivel medio y el supremo fin de la educación: el desarrollo integral del ser humano en una sana convivencia

El desafío es identificar los mecanismos más apropiados para generar mayores y mejores articulaciones entre el sistema educativo, los procesos de cambio a los que se enfrenta la sociedad y el fin de mayor bien para la humanidad en cada individuo.

 



Históricamente se ha observado que las innovaciones producidas por el desarrollo tecnológico y las mutaciones constantes en la organización y relaciones productivas son mucho más aceleradas que las respuestas que genera el sistema educativo.

En este sentido, es importante concebir procesos formativos que preparen para acceder a una base de conocimientos en permanente expansión y a procesos productivos y laborales en constante transformación.

Así quieren protagonismo concepciones educativas centradas en la polivalencia y en el desarrollo de capacidades.

Se trata de una formación que preste especial atención a los procesos de aprendizaje, brinde una comprensión de la importancia del acceso a la información, privilegie estrategias formativas de resolución de problemas y prepare al alumno para posesionarse ante situaciones cambiantes.

Estas concepciones han generado nuevas propuestas pedagógicas e institucionales al nivel nacional e internacional, cuyo desarrollo se encuentra en proceso de implementación y evaluación.

En la educación técnica de nuestro país no es nueva la preocupación por brindar formación para el trabajo dentro de la estructura del sistema educativo formal.

Varias experiencias nacionales dan cuenta de ello. lo que si aparece como novedoso, es la política de incorporar, en forma más sistemática, criterios y estrategias de preparación para la incorporación al mundo socio productivo dentro del ámbito escolar y adecuar la formación a las más actualizadas características de las innovaciones tecnológicas de la educación a distancia.

Una cuestión central es discernir sobre el espacio que, en la formación de nivel terciario, tiene la vinculación con el mundo del trabajo.

En síntesis, se trata de abordar la formación para el trabajo con una nueva modalidad atendiendo a las característicos de la demanda laboral pero a partir de sostener la especialidad del sistema educativo a distancia.